Historia
Al principio de los tiempos, el sol era uno de los poderes más relevantes que guiaban el mundo. Sus propiedades alcanzaban mucho más allá de los beneficios naturales que proporcionaba para el desarrollo de la vida humana, atribuyéndosele grandes poderes místicos.
En nuestra tierra este poder estaba simbolizado, entre otros muchos elementos, por el Eguzkilore. Colocándolo en la entrada del caserío otorgaba la protección del sol a sus moradores. Con él "la casa" estaba segura ante los espíritus que habitaban en la noche, ante la tormenta o el trueno.
Para los vascos, la palabra "casa", Etxe, tenía un significado más amplio que el edificio físico o que el concepto "hogar". Etxe era un lugar espiritual, un templo en el que sus habitantes vivían en armonía con los antepasados, a los que se hacía ofrendas. Era también donde se daba sepultura a los difuntos, un lugar sagrado. Esta "casa" estaba protegida por la lumbre de la chimenea y por símbolos como el Eguzkilore.